SI ALGUNA VEZ LO FUE
No sentía mis pies después de haberme comido 48 hamburguesas, 7 cubetas de helado, y 18 pizzas así que decidí morir fin de la historia…………..
La moda; pasión de los débiles humanos se había apoderado de sus mentes como nunca antes en su historia, esta vez no era normal, si alguna vez lo fue; esta ocasión era mundial, totalmente mundial, hasta en los pequeños pueblos donde la gente comía gusanos que extrae de la boca de otras porque no hay que comer, y la causa es que los humanos no tiene respeto por nadie ni por ellos mismos, por eso caen mal.
Policarpo es un humano común, promedio tan igual como una papa hija se parece al pedazo de papa de donde salió, bueno este cuate siempre vivía agobiado por su esposa y por muchos problemas que se salían de sus manos cuando no debería ser así.
Un buen día Policarpo oyó en una casa condominio que dos hombres se gritaban uno al otro que éste lo espiaba, se habían oído balazos así que decidió ir corriendo a ver que pasaba, subió y se percató que un ganso gigante aparentemente hembra yacía muerto al rincón de un pasillo, Policarpo no se explicaba quien pudo disparar, pues no parecía haber ninguna persona cerca, siguió corriendo para ver que estaba pasando, subió unos dos pisos más y dio con el origen de los tan pronunciados gritos, tocó y tocó pero nadie contestó los gritos parecían haber cesado, pero como nadie se niega abrir su instinto chismoso él se obligó a ver lo que lo dejaría traumado por toda su vil existencia.
Entró sigilosamente al cuarto, si es posible ser sigiloso al entrar a una casa después de botar la puerta, se adentró más al cuarto y llegó a un balcón donde un gato y un perro probaban fuerzas, el perro era un rottwailer y el gato era tan pequeño como un chihuahua, el perro no parecía pensar en brindar ni un poco de piedad, el gato parecía muy confiado, el perro saltó con una fuerza enorme que tiraría a un oso, el gato por su parte con un ligero movimiento de cola lo mando adentro de la casa, el perro se notaba ofendido pero no derrotado, decidió atacar de nuevo, en esta oportunidad atacó con todas sus fuerzas, muy fácilmente pudo haber botado una pared, el gato se agacho (si hay diferencia entre que este erguido o agachado) , y agarró fuertemente al perro, salto impulsándose con su cola( sí su cola para los incrédulos de la creación) dio tres vueltas en el aire, lo aporreó contra el suelo y lo empezó a destrozar con una saña indescriptible. Policarpo huyó gritando ¡están locos! en su salida golpeó a un hombre de negocios y ese hombre también vio el horrible espectáculo.
Policarpo bajo corriendo. Iba cayéndose por escaleras y parándose y volviendo a correr, no podía creer tal suceso, en su desesperación por salirse había destrozado su cabeza en los constantes traspiés que muchas veces dio en su caída. Al llegar al suelo él estaba lleno de sangre, no se sabe quien en realidad llamó a la ambulancia pero el caso es que fue así. La ambulancia se lo llevó enseguida, estaba verdaderamente herido, todo indicaba que Policarpo necesitaba una cantidad constante de morfina para estar tranquilo.
Unos meses después la obra para la que trabajaba Policarpo fue atacada por patos, no era un número muy grande por lo que sólo hubo una muerte no muy lamentable ya explicada en un capítulo alterno llamado preludio a la rebelión de los patos donde es explicado esto con lujo de detalle, lástima que se perdió. (Tenía que ver con un tipo muriendo quemado por tomar café muy caliente)
Esto sólo era el comienzo ya que la moda de comprar mascotas exóticas, la cual era mundial y ampliamente recomendada en medios de comunicación, ya habíamos provocado la reproducción desmesurada de una especie muy peligrosa (los patos), el enemigo dormía en nuestra cama felizmente mientras comíamos mondongo en nuestras casas.
Varios grupos de patos ya se agrupaban en puntos estratégicos reparando el momento crucial.
Policarpo no sabía que el sería el elegido para cargar sobre sus hombros el destino de la raza humana. Mientras tanto pasaba sus días en su casa viendo los antes mencionados programas con mensajes subliminales (programas influenciados por los patos, que ya empezaban a influir en las altas esferas de poder encubiertos) con el pretexto de tener una incapacidad de 4 meses por daños psicológicos por el acontecimiento en el nuevo mercado.
Policarpo se preguntaba y hartaba a su esposa diciéndole que si alguna vez fue normal todo lo que estaba pasando, su esposa ya no le contestaba, estaba hastiada de la actitud de su esposo y dedicaba su tiempo libre a ponerle trampas mortales, ya que estaba traumada con aquella novela en la que la protagonista descubría que su esposo era un pato e intentaba matarla. Ella pensaba matarlo antes de que él se diera cuenta de sus intenciones, pero como todo le salía mal la que estaba cada vez más cerca de la olla era ella.